CROQUIS DE LOCALIZACION

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martes, 19 de mayo de 2020

QUINTO DIA DE LA NOVENA A SAN JUDAS TADEO: FORTALEZA EN SAN JUDAS TADEO.


Quinto día de la Novena a San Judas Tadeo: Fortaleza en San Judas Tadeo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados, propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta. Ayudado de tu gracia propongo firmamente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración a San Judas Tadeo
¡Oh gloriosísimo Apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí que soy tan miserable y haz uso, te ruego, de ese privilegio especial a tí concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente(haga aquí cada una de sus súplicas especiales), y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.
Letanías de San Judas Tadeo
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Oh Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Oh Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Oh Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
San Judas, pariente de Jesús y María (Ruega por nosotros).
San Judas, que viviendo en la tierra fuiste digno de ver a Jesús y María y de gozar de su compañía (Ruega por nosotros).
San Judas, elevado a la dignidad de Apóstol (Ruega por nosotros).
San Judas, que tuviste el honor de contemplar a tu Divino Maestro humillarse a lavar tus pies (Ruega por nosotros).
San Judas, que en la última cena recibiste la Sagrada Eucaristía de las manos de Jesús (Ruega por nosotros).
San Judas, que después del profundo dolor que te causó la muerte de tu querido Maestro, tuviste el consuelo de contemplarlo resucitado de entre los muertos y de asistir a su gloriosa Ascensión (Ruega por nosotros).
San Judas, que fuiste lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Ruega por nosotros).
San Judas, que predicaste el Evangelio en Persia (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste grandes milagros con el poder del Espíritu Santo (Ruega por nosotros).
San Judas, que volviste la salud de alma y cuerpo a un rey idólatra (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste callar a los demonios y confundiste sus oráculos (Ruega por nosotros).
San Judas, que pronosticaste a un príncipe débil una paz honrosa con su poderoso enemigo (Ruega por nosotros).
San Judas, que quitaste de las serpientes mortíferas el poder de dañar al hombre (Ruega por nosotros).
San Judas, que despreciando las amenazas de los impíos predicaste valerosamente la doctrina de Cristo (Ruega por nosotros).
San Judas, que sufriste gloriosamente el martirio por amor a tu divino Maestro (Ruega por nosotros).
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
Que por tu intercesión, así los sacerdotes como el pueblo fiel de la Iglesia reciban un celo ardiente por la Fe de Jesucristo. (Te rogamos, óyeno).
Que defiendas al Soberano Pontífice y alcances la paz y la unidad a la Iglesia Santa. (Te rogamos, óyenos).
Que los paganos e incrédulos se conviertan a la verdadera fe. (Te rogamos, óyenos).
Que la fe, la esperanza y la caridad aumenten en nuestros corazones. (Te rogamos, óyenos).
Que nos veamos libres de todos los malos pensamientos y de todas las acechanzas del demonio. (Te rogamos, óyenos).
Que nos guardes de todo pecado y de toda ocasión de pecar. (Te rogamos, óyenos).
Que nos defiendas en la hora de la muerte contra la furia del demonio y de sus malvados espíritus. (Te rogamos, óyenos).
Ruega por nosotros, para que antes de la muerte expiemos todos nuestros pecados con sincero arrepentimiento y la recepción digna de los Santos Sacramentos.
Ruega por nosotros para que alcancemos un juicio favorable.
Ruega por nosotros para que seamos admitidos en la compañía de los bienaventurados para gozar de la presencia de Dios eternamente.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, San Judas Tadeo.
Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Oración a Dios
Oh Dios, que nos concediste la gracia de que llegásemos a conocer tu santo nombre, mediante la predicación de tu Apóstol San Judas Tadeo, concédenos también que adelantemos en la virtud. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Quinto Día: Fortaleza de San Judas
"Si como varones fuertes", dice la Imitación de Cristo (Lib. I, Cap. XI), "procurásemos permanecer firmes en el combate, veríamos, sin duda, bajar sobre nosotros desde el cielo el auxilio del Señor".
Pues el que nos da ocasiones de pelear para que salgamos victoriosos está pronto a ayudar a los que pelean, confiados en su gracia. Nuestro Santo, Judas, como se llama a sí mismo y es llamado en los Hechos de los Apóstoles, significa confesión, alabanza, esto es, hombre que confiesa y anuncia las alabanzas del Señor, lo cual requiere valor y mucha fortaleza.
La cual virtud manifiesta de un modo especial en su carta, la que, aunque una de las más cortas del Nuevo Testamento, es admirable por su lenguaje fuerte contra los herejes; y exhorta a los fieles a permanecer firmes en la fe y en la doctrina que habían recibido de los Apóstoles del Señor. Y con extraordinaria fortaleza reprende a los cristianos degenerados, y los llama nubes sin agua, llevados de aquí para allá por los vientos; árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, sin raíces, prescindiendo de las amenazas de esos impíos, condenando valerosamente el error y defendiendo con gran fortaleza la doctrina de Cristo, sufriendo por defender la misma un glorioso martirio. Pidamos a este valeroso Santo que nos dé esa fortaleza tan necesaria en estos tiempos de cobardía para confesar, claramente, la doctrina santa del Evangelio.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oraciones Finales
Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 18 de mayo de 2020

LA DEVOCION DEL ORIENTE CRISTIANO AL GLORIOSO APOSTOL SAN JUDAS TADEO (ADDAI, ADDEO, LEBBEO)



La Santa Faz impresa en el Mandylion de Edesa

LA DEVOCION DEL ORIENTE CRISTIANO AL GLORIOSO APOSTOL SAN JUDAS TADEO (ADDAI, ADDEO, LEBBEO)
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

Nunca debemos olvidar que nuestra fe Santa y Católica se originó en el Oriente, en el contexto de la cultura semita (judía), y se extendió posteriormente en el Imperio romano, caracterizado por una cultura preponderantemente griega. Y que en esos ejes de pensamiento, se expresaron los primeros cristianos, y formularon los primeros conceptos los concilios ecuménicos, y pensaron y hablaron los Apóstoles.
Para nosotros como acapulqueños, y generalmente como mexicanos, las experiencias del oriente cristianos, solamente las podemos “ver” levemente cuando vamos en peregrinación a Tierra Santa, donde las comunidades cristianas orientales han perseverado, vivas, a través de los siglos, y en medio de los ataques del mundo musulmán que le es hostil.
San Judas Tadeo vivió en ese ambiente cultural, enviado por el Señor fue a evangelizar a Mesopotamia, lo que actualmente es conocido en parte como Turquía y en parte como Siria. Hasta la capital de aquel antiguo imperio llegó a evangelizar, y por su medio, el Señor Jesús cura de la lepra al Rey Abgar de Edesa. El Rey Abgar, leproso, apodado por esto “el negro”, realiza un acto de fe para conseguir la salud. El Rey Abgar había enviado un mensajero a Jerusalén para que el médico Jesucristo, que sanaba prodigiosamente, fuera a Edesa a curarle. El mensajero que era al mismo tiempo pintor, trató de dibujar el rostro de Cristo, pero le fue imposible por la potente luz de su rostro que le deslumbró. Jesús tomó el lienzo de lino donde el enviado intentó dibujarlo, se limpió con él el rostro, y quedó plasmada su santa Faz.
El Rey Abgar recibe el Mandylion de manos de san Judas Tadeo
Jesucristo envió como mensajero suyo a Judas Tadeo portando aquél lienzo de lino para curar al Rey Abgar, por eso la imagen de San Judas Tadeo es representada con el rostro de Jesús en su pecho. No es un medallón, ni una moneda, sino es un paño de lino con la imagen de Jesús, una vestidura litúrgica llamada mandylion en la lengua griega. Esta reliquia se conserva hasta hoy en el Vaticano y es mostrada a los fieles cada Año Santo, como el que viviremos, si Dios nos permite, en el 2025. Ese mandylion de Edessa fue traído en 1993 a México y exhibido en la exposición “Tesoros artísticos del Vaticano” organizada por el Padre Manuel Olimón, y la Universidad Pontificia de México.
En el oriente cristiano, San Judas Tadeo es llamado Addai, Addeo y Lebbeo, su nombre es un topónimo (común a una región específica, por eso tres nombres diversos para un mismo personaje), significa hombre piadoso. Y su enseñanza es recogida en el documento titulado “La doctrina de Addai y de Mari”, escrita por Labudna de Senak. Y la devoción litúrgica recogida en otro documento titulado “Anáfora de Adday y de Mari”. Ambos documentos han sido recuperados en un magnífico libro impreso en México por Alberto Hernández Ibáñez, del Instituto Patrístico de México, asociado a la Universidad Pontificia de México. En la Revista Actualidad Litúrgica de los meses de Marzo-Abril de 2015, fue presentada la Anáfora de Addai y Mari, por el Padre Alberto Aranda Cervantes.
San Judas Tadeo funda entonces la Iglesia de Edesa, predicando la doctrina de Jesucristo y realizando curaciones y a maravillar a todos. Como abogado de las causas difíciles y desesperadas. Y así es celebrado por las comunidades cristianas orientales en general el 25 de mayo según el Acta Sanctorum.
Te invitamos a unirte en oración por la paz en el oriente cristiano (principalmente Siria), y para que nos libremos de la pandemia, invocando al Apóstol San Judas Tadeo (Addai, Addeo, Lebbeo), cada uno en casa, con la familia. Novenario del sábado 16 al Viernes domingo 24 de mayo. Todos los días hay misa privada a las 6 p.m. y se pide por las necesidades de los devotos. La Iglesia en Tabuco, puede ser visitada individualmente para hacer oración, durante el día, cumpliendo las indicaciones de la presente emergencia sanitaria.
¿Eres devoto de San Judas Tadeo? ¡Participa! ¡TODOS CON SAN JUDAS TADEO EN EL BARRIO DE TAMBUCO (CALETA)!
El Mandylion de Edesa con la Santa Faz resguardado actualmente en el Vaticano

CUARTO DIA DE LA NOVENA A SAN JUDAS TADEO: FE EN SAN JUDAS TADEO



Cuarto día de la Novena a San Judas Tadeo: Fe en San Judas Tadeo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados, propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta. Ayudado de tu gracia propongo firmamente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración a San Judas Tadeo
¡Oh gloriosísimo Apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí que soy tan miserable y haz uso, te ruego, de ese privilegio especial a tí concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente(haga aquí cada una de sus súplicas especiales), y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.
Letanías de San Judas Tadeo
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Oh Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Oh Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Oh Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
San Judas, pariente de Jesús y María (Ruega por nosotros).
San Judas, que viviendo en la tierra fuiste digno de ver a Jesús y María y de gozar de su compañía (Ruega por nosotros).
San Judas, elevado a la dignidad de Apóstol (Ruega por nosotros).
San Judas, que tuviste el honor de contemplar a tu Divino Maestro humillarse a lavar tus pies (Ruega por nosotros).
San Judas, que en la última cena recibiste la Sagrada Eucaristía de las manos de Jesús (Ruega por nosotros).
San Judas, que después del profundo dolor que te causó la muerte de tu querido Maestro, tuviste el consuelo de contemplarlo resucitado de entre los muertos y de asistir a su gloriosa Ascensión (Ruega por nosotros).
San Judas, que fuiste lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Ruega por nosotros).
San Judas, que predicaste el Evangelio en Persia (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste grandes milagros con el poder del Espíritu Santo (Ruega por nosotros).
San Judas, que volviste la salud de alma y cuerpo a un rey idólatra (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste callar a los demonios y confundiste sus oráculos (Ruega por nosotros).
San Judas, que pronosticaste a un príncipe débil una paz honrosa con su poderoso enemigo (Ruega por nosotros).
San Judas, que quitaste de las serpientes mortíferas el poder de dañar al hombre (Ruega por nosotros).
San Judas, que despreciando las amenazas de los impíos predicaste valerosamente la doctrina de Cristo (Ruega por nosotros).
San Judas, que sufriste gloriosamente el martirio por amor a tu divino Maestro (Ruega por nosotros).
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
Que por tu intercesión, así los sacerdotes como el pueblo fiel de la Iglesia reciban un celo ardiente por la Fe de Jesucristo. (Te rogamos, óyeno).
Que defiendas al Soberano Pontífice y alcances la paz y la unidad a la Iglesia Santa. (Te rogamos, óyenos).
Que los paganos e incrédulos se conviertan a la verdadera fe. (Te rogamos, óyenos).
Que la fe, la esperanza y la caridad aumenten en nuestros corazones. (Te rogamos, óyenos).
Que nos veamos libres de todos los malos pensamientos y de todas las acechanzas del demonio. (Te rogamos, óyenos).
Que nos guardes de todo pecado y de toda ocasión de pecar. (Te rogamos, óyenos).
Que nos defiendas en la hora de la muerte contra la furia del demonio y de sus malvados espíritus. (Te rogamos, óyenos).
Ruega por nosotros, para que antes de la muerte expiemos todos nuestros pecados con sincero arrepentimiento y la recepción digna de los Santos Sacramentos.
Ruega por nosotros para que alcancemos un juicio favorable.
Ruega por nosotros para que seamos admitidos en la compañía de los bienaventurados para gozar de la presencia de Dios eternamente.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, San Judas Tadeo.
Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Oración a Dios
Oh Dios, que nos concediste la gracia de que llegásemos a conocer tu santo nombre, mediante la predicación de tu Apóstol San Judas Tadeo, concédenos también que adelantemos en la virtud. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Cuarto Día: Fe en San Judas
"Fe se te pide, y vida recta, dice la Imitación de Cristo (Lib. IV, Cap. XVIII), no elevado entendimiento, ni el profundizar los misterios de Dios. Si no entiendes ni alcanzas las cosas que están debajo de ti, ¿cómo comprenderás las que están sobre ti? Sujétate a Dios y humilla tu razón a la fe". San Judas siguió con fidelidad y fe ardiente el llamamiento a la vida penosa del apostolado que le hizo su Santo Primo Nuestro Señor Jesucristo y aunque era pariente tan cercano de Jesucristo, le reconocía como su Maestro, Señor e Hijo de Dios, aunque hecho Hombre. El predicar la fe y la doctrina de Jesucristo fue su ocupación constante desde que fue llamado al apostolado, y por esa misma fe dio su vida. "Ustedes, queridos", dice en su carta, "elévense como un edificio espiritual de santísima fe, oren en el Espíritu Santo y manténganse constantes en el amor de Dios".
Y exhorta a los fieles a que no olviden los avisos y enseñanzas que les habían dado los apóstoles y que se guarden de los falsos profetas e impostores que habían de venir al mundo.
Devoto de San Judas, si quieres merecer la protección de este Santo, guarda firmemente tu fe, aún a costa de tu sangre si fuese necesario.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oraciones Finales
Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 17 de mayo de 2020

NOTICIAS QUE SOBRE SAN JUDAS TADEO Y EL REY ABGARO, NOS TRANSMITE EN EL SIGLO IV EL PADRE DE LA HISTORIA ECLESIASTICA EUSEBIO DE CESAREA



RELATO SOBRE EL REY DE EDESA
Tomado de la obra del Padre de la Historia Eclesiástica, Eusebio de Cesarea, vol I, 13. Esta obra fue escrita en la primera mitad del Siglo IV.

         El relato acerca de Tadeo es como sigue. La fama de la divinidad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a causa de su poder milagroso, alcanzó a todos los hombres y, con la esperanza de la curación de sus enfermedades y dolencias de toda especie, atraía a innumerables gentes que habitaban incluso en el extranjero, muy lejos de judea.
         En estas circunstancias se hallaba el rey Abgaro, que reinaba excelentemente sobre las gentes del más allá del Eufrates y tenía su cuerpo destrozado por una enfermedad terrible e incurable para el humano poder. Así que llegaron a él noticias insistentes sobre el nombre de Jesús y los milagros unánimemente atestiguados por todos, se convirtió en suplicante suyo enviándole un delegado con una carta en la que pedía verse libre de la enfermedad.
         Pero Jesús no atendió por entonces a su llamada. Sin embargo, le hizo el honor de enviarle una carta de su puño y letra en la que prometía enviarle uno de sus discípulos que le curaría de la enfermedad y al mismo tiempo le llevaría la salvación para él y para todos los suyos.
         No pasó mucho tiempo sin que Jesús cumpliera su promesa. Después de su resurrección de entre los muertos y de su ascensión a los cielos. Tomás, uno de los doce apóstoles, movido por Dios, envió a la región de Edesa a Tadeo –que también se contaba entre el número de los setenta discípulos de Cristo, y por su medio se cumplió lo que el Salvador tenía prometido.
         Tienes de todo en esto testimonio escrito, sacado de los archivos de Edesa, que en aquél entonces era la corte. En los documentos públicos que en ellos se guardan y que contienen los hechos antiguos y de los tiempos de Abgaro, se encuentra también dicho testimonio, conservado hasta hoy desde entonces. Pero nada mejor que escuchar las cartas mismas que hemos sacado de los archivos y que, traducidas del siríaco, dicen textualmente como sigue:

COPIA DE LA CARTA ESCRITA POR ABGARO, TOPARCA, A JESUS Y ENVIADA A JERUSALEN POR EL CORREO ANANIAS.

         “Abgaro Ucama, toparca, a Jesús, el buen Salvador que ha aparecido en la región de Jerusalén. Salud:

Han llegado a mis oídos noticias acerca de tu persona y de tus curaciones, que, al parecer, realizas sin emplear medicinas ni hierbas, pues, por lo que se cuenta, haces que los ciegos recobren la vista y que anden los cojos; limpias a los leprosos y arrojas espíritus impuros y demonios; curas a los que están atormentados por larga enfermedad y resucitas muertos.
Y yo, al oír todo esto de ti me he puesto a pensar que una de dos: o eres Dios, que, bajando personalmente del cielo, realizas estas maravillas, o eres Hijo de Dios, ya que tales obras haces.
Este es pues el motivo de escribirte rogándote que te apresures a venir hasta mí y curarme del mal que me aqueja. Porque además he oído que los judíos andan murmurando contra ti y quieren hacerte mal. Pequeñísima es mi ciudad, pero digna, y bastará para los dos”.

Esta es la carta que Abgaro escribió, iluminado entonces por un poco de luz divina. Pero bueno será que escuchemos la carta que al mismo envió Jesús por el mismo correo, carta de pocas líneas, pero de mucha fuerza, cuyo tenor es como sigue:

RESPUESTA DE JESUS A ABGARO, TOPARCA, POR MEDIO DEL CORREO ANANIAS.

“Dichoso tú que has creído en mí sin haberme visto. Porque de mí está escrito que los que me han visto no creerán en mí, y que aquellos que no me han visto creerán y tendrán vida. Más acerca de lo que me escribes de llegarme hasta ti, es necesario que yo cumpla aquí por entero mi misión y que, después de haberla consumado, suba de nuevo al que me envió. Cuando haya subido, te mandaré alguno de mis discípulos, que sanará tu dolencia y te dará vida a ti y a los tuyos”.

         A estas cartas iba todavía unido, en siríaco, lo siguiente:

         Después de la ascensión de Jesús, Judas, llamado también Tomás, le envió como apóstol a Tadeo, uno de los setenta, el cual llegó y se hospedó en casa de Tobías. Cuando corrió el rumor acerca de él, avisaron a Abgaro de que había legado alí un apóstol de Jesús, como se lo había escrito en la carta.
         Comenzó, pues, Tadeo, con el poder de Dios, a curar toda enfermedad y flaqueza, hasta el punto de que todos se admiraban. Mas, cuando Abgaro oyó hablar de los portentos y maravillas que obraba y de que también curaba, entró en sospechas de si sería éste el mismo del cual Jesús le hablaba en la carta, allí donde decía: Cuando yo haya subido, te mandaré alguno de mis discípulos, que sanará tu dolencia.
         Hizo, pues, llamar a Tobías, en cuya casa se hospedaba, y le dijo: He oído decir que ha venido cierto hombre poderoso y que se aloja en tu casa. Tráemelo. Se fue Tobías a estar con Tadeo y e dijo: El toparca Abgaro me mandó llamar y me dijo que te llevara hasta él para que le cures; y Tadeo le respondió. Subiré, puesto que he sido enviado a él con poder.
         Al día siguiente Tobías madrugó y, tomando consigo a Tadeo, se fue ante Abgaro. Entró Tadeo, estando allí presentes de pie los magnates del rey, y al instante de hacer él su entrada, una gran visión se le apareció a Abgaro en el rostro del apóstol Tadeo. Al verla, Abgaro se prosternó ante Tadeo, dejando en suspenso a todos los que le rodeaban, pues ellos no habían contemplado la visión que sólo se mostró a Abgaro.
         Este preguntó a Tadeo ¿de verdad eres tú discípulo de Jesús, el Hijo de Dios, el que me tiene dicho: te mandaré alguno de mis discípulos que te curará y te dará vida? Y Tadeo respondió: Porque es muy grande tu fe en él, según la fe que tengas así verás cumplidas las peticiones de tu corazón.
         Y Abgaro le replicó: De tal manera creí en él, que llegué a querer tomar un ejército y aniquilar a los judíos que lo crucificaron, de no haberme hecho desistir el miedo al Imperio romano. Y Tadeo le dijo: Nuestro Señor ha cumplido la voluntad del Padre y, una vez cumplida, subió al Padre.
         Díjole Abgaro: También yo he creído en él y en su Padre. Y Tadeo dijo: Por esto voy a poner mi mano sobre ti en su nombre. Y así que lo hubo hecho, al punto quedó curado el rey de la enfermedad y de la dolencia que tenía.
      
   Y Abgaro se maravilló de que tal como él tenía oído decir acerca de Jesús, así lo acababa de experimentar de hecho por obra de su discípulo Tadeo, el cual, sin fármacos ni hierbas, le había curado. Y no sólo a él, sino también a Abdón, hijo de Abdón, que sufría de gota y que, acercándose también a Tadeo, cayó a sus pies, suplicó con sus manos y fue curado. Y a muchos otros conciudadanos curó Tadeo, obrando maravillas y proclamando la palabra de Dios.
         Después de esto, dijo Abgaro: Tadeo, tú haces estos milagros con el poder de Dios, y nosotros hemos quedado maravillados. Pero yo te ruego que además nos des alguna explicación sobre la venida de Jesús, como fue, y también sobre su poder: en virtud de qué poder obraba él los portentos de que yo he oído hablar.
         Y Tadeo respondió: Ahora guardaré silencio. Pero mañana, puesto que fui enviado para predicar la palabra, convoca a asamblea a todos tus ciudadanos, y yo predicaré delante de ellos, y en ellos sembraré la palabra de vida: sobre la venida de Jesús: cómo fue; y sobre su misión: por qué razón el Padre lo envió; y acerca de su poder, de sus obras y de los misterios de que habló en el mundo: en virtud de qué poder realizaba esto; y acerca de la novedad de su mensaje, de su pequeñez y de su humillación: cómo se humilló a sí mismo deponiendo y empequeñeciendo su divinidad, y cómo fue crucificado y descendió al hades e hizo saltar el cerrojo que desde siempre seguía intacto y resucitó muertos, y cómo habiendo bajado solo, subió a su Padre con una gran muchedumbre.
         Mandó pues Abgaro, que al alba se reunieran todos sus ciudadanos y que escucharan la predicación de Tadeo, y luego ordenó que se le diese oro y plata sin acuñar. Pero él no lo aceptó y dijo: Si hemos dejado lo nuestro, ¿cómo habíamos de tomar lo ajeno?”
         Ocurría esto el año 340.

         Baste por el momento con este relato, que no será inhútil, traducido literalmente de la lengua siríaca.

EL PRESENTE TEXTO ESTÁ TRANSCRITO DE : EUSEBIO DE CESAREA, Historia Eclesiástica, Vol. I BAC, Madrid, 1997, pp. 53-59.
LA FOTOGRAFIA ES TOMADA DE: Paul L. Maier, Eusebio, historia de la Iglesia, Ed. Portavoz, USA, 1999, p. 51





TERCER DIA DE LA NOVENA A SAN JUDAS TADEO: CELO DE SAN JUDAS TADEO.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Tercer día de la Novena a San Judas Tadeo: Celo de San Judas Tadeo.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados, propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta. Ayudado de tu gracia propongo firmamente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración a San Judas Tadeo
¡Oh gloriosísimo Apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí que soy tan miserable y haz uso, te ruego, de ese privilegio especial a tí concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente(haga aquí cada una de sus súplicas especiales), y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.
Letanías de San Judas Tadeo
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Oh Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Oh Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Oh Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
San Judas, pariente de Jesús y María (Ruega por nosotros).
San Judas, que viviendo en la tierra fuiste digno de ver a Jesús y María y de gozar de su compañía (Ruega por nosotros).
San Judas, elevado a la dignidad de Apóstol (Ruega por nosotros).
San Judas, que tuviste el honor de contemplar a tu Divino Maestro humillarse a lavar tus pies (Ruega por nosotros).
San Judas, que en la última cena recibiste la Sagrada Eucaristía de las manos de Jesús (Ruega por nosotros).
San Judas, que después del profundo dolor que te causó la muerte de tu querido Maestro, tuviste el consuelo de contemplarlo resucitado de entre los muertos y de asistir a su gloriosa Ascensión (Ruega por nosotros).
San Judas, que fuiste lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Ruega por nosotros).
San Judas, que predicaste el Evangelio en Persia (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste grandes milagros con el poder del Espíritu Santo (Ruega por nosotros).
San Judas, que volviste la salud de alma y cuerpo a un rey idólatra (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste callar a los demonios y confundiste sus oráculos (Ruega por nosotros).
San Judas, que pronosticaste a un príncipe débil una paz honrosa con su poderoso enemigo (Ruega por nosotros).
San Judas, que quitaste de las serpientes mortíferas el poder de dañar al hombre (Ruega por nosotros).
San Judas, que despreciando las amenazas de los impíos predicaste valerosamente la doctrina de Cristo (Ruega por nosotros).
San Judas, que sufriste gloriosamente el martirio por amor a tu divino Maestro (Ruega por nosotros).
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
Que por tu intercesión, así los sacerdotes como el pueblo fiel de la Iglesia reciban un celo ardiente por la Fe de Jesucristo. (Te rogamos, óyeno).
Que defiendas al Soberano Pontífice y alcances la paz y la unidad a la Iglesia Santa. (Te rogamos, óyenos).
Que los paganos e incrédulos se conviertan a la verdadera fe. (Te rogamos, óyenos).
Que la fe, la esperanza y la caridad aumenten en nuestros corazones. (Te rogamos, óyenos).
Que nos veamos libres de todos los malos pensamientos y de todas las acechanzas del demonio. (Te rogamos, óyenos).
Que nos guardes de todo pecado y de toda ocasión de pecar. (Te rogamos, óyenos).
Que nos defiendas en la hora de la muerte contra la furia del demonio y de sus malvados espíritus. (Te rogamos, óyenos).
Ruega por nosotros, para que antes de la muerte expiemos todos nuestros pecados con sincero arrepentimiento y la recepción digna de los Santos Sacramentos.
Ruega por nosotros para que alcancemos un juicio favorable.
Ruega por nosotros para que seamos admitidos en la compañía de los bienaventurados para gozar de la presencia de Dios eternamente.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, San Judas Tadeo.
Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Oración a Dios
Oh Dios, que nos concediste la gracia de que llegásemos a conocer tu santo nombre, mediante la predicación de tu Apóstol San Judas Tadeo, concédenos también que adelantemos en la virtud. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Tercer Día: Celo de San Judas
El verdadero celo es la más clara muestra y como resultado natural del amor a Jesucristo. Pues nada desea Jesús como la gloria de su Padre y la salvación de las almas. San Judas manifestó su amor a Jesús y su gran celo por la salvación de las almas, no sólo con la predicación del Evangelio hasta las más distantes naciones en donde por amor a Jesucristo dio su sangre y su vida, padeciendo glorioso martirio en Persia; sino que quiso dejarnos un recuerdo eterno al decirnos en su carta (17): "Ustedes, sin embargo, queridos míos, acuérdense de las palabras que les fueron antes dichas por los apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo, las cuales les decían que en los últimos tiempos han de venir unos impíos, que seguirán sus pasiones llenas de impiedad. Estos son los que separan a sí mismos de la grey de Jesucristo, hombres sensuales, que no tienen el espíritu de Dios".
¿Imitamos a San Judas en el celo por la gloria de Dios y la salvación de nuestro prójimo con las palabras y el ejemplo de su vida consagrada al servicio de Jesús?
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oraciones Finales
Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 16 de mayo de 2020

SEGUNDO DIA DE LA NOVENA A SAN JUDAS TADEO: AMOR DE SAN JUDAS TADEO.



Segundo día de la Novena a San Judas Tadeo: Amor de San Judas Tadeo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados, propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta. Ayudado de tu gracia propongo firmamente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración a San Judas Tadeo
¡Oh gloriosísimo Apóstol San Judas! Siervo fiel y amigo de Jesús. El nombre del traidor que entregó a tu querido Maestro en manos de sus enemigos ha sido la causa de que muchos te hayan olvidado, pero la Iglesia te honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí que soy tan miserable y haz uso, te ruego, de ese privilegio especial a tí concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente(haga aquí cada una de sus súplicas especiales), y para que bendiga a Dios contigo y con todos los escogidos por toda la eternidad.
Te prometo, glorioso San Judas, acordarme siempre de este gran favor y nunca dejaré de honrarte como a mi especial y poderoso protector y hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.
Letanías de San Judas Tadeo
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Oh Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Oh Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Oh Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
San Judas, pariente de Jesús y María (Ruega por nosotros).
San Judas, que viviendo en la tierra fuiste digno de ver a Jesús y María y de gozar de su compañía (Ruega por nosotros).
San Judas, elevado a la dignidad de Apóstol (Ruega por nosotros).
San Judas, que tuviste el honor de contemplar a tu Divino Maestro humillarse a lavar tus pies (Ruega por nosotros).
San Judas, que en la última cena recibiste la Sagrada Eucaristía de las manos de Jesús (Ruega por nosotros).
San Judas, que después del profundo dolor que te causó la muerte de tu querido Maestro, tuviste el consuelo de contemplarlo resucitado de entre los muertos y de asistir a su gloriosa Ascensión (Ruega por nosotros).
San Judas, que fuiste lleno del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Ruega por nosotros).
San Judas, que predicaste el Evangelio en Persia (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste grandes milagros con el poder del Espíritu Santo (Ruega por nosotros).
San Judas, que volviste la salud de alma y cuerpo a un rey idólatra (Ruega por nosotros).
San Judas, que hiciste callar a los demonios y confundiste sus oráculos (Ruega por nosotros).
San Judas, que pronosticaste a un príncipe débil una paz honrosa con su poderoso enemigo (Ruega por nosotros).
San Judas, que quitaste de las serpientes mortíferas el poder de dañar al hombre (Ruega por nosotros).
San Judas, que despreciando las amenazas de los impíos predicaste valerosamente la doctrina de Cristo (Ruega por nosotros).
San Judas, que sufriste gloriosamente el martirio por amor a tu divino Maestro (Ruega por nosotros).
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh Apóstol Bendito con confianza te invocamos!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
¡Oh San Judas, esperanza del desesperado, ayúdame en mi aflicción!
Que por tu intercesión, así los sacerdotes como el pueblo fiel de la Iglesia reciban un celo ardiente por la Fe de Jesucristo. (Te rogamos, óyeno).
Que defiendas al Soberano Pontífice y alcances la paz y la unidad a la Iglesia Santa. (Te rogamos, óyenos).
Que los paganos e incrédulos se conviertan a la verdadera fe. (Te rogamos, óyenos).
Que la fe, la esperanza y la caridad aumenten en nuestros corazones. (Te rogamos, óyenos).
Que nos veamos libres de todos los malos pensamientos y de todas las acechanzas del demonio. (Te rogamos, óyenos).
Que nos guardes de todo pecado y de toda ocasión de pecar. (Te rogamos, óyenos).
Que nos defiendas en la hora de la muerte contra la furia del demonio y de sus malvados espíritus. (Te rogamos, óyenos).
Ruega por nosotros, para que antes de la muerte expiemos todos nuestros pecados con sincero arrepentimiento y la recepción digna de los Santos Sacramentos.
Ruega por nosotros para que alcancemos un juicio favorable.
Ruega por nosotros para que seamos admitidos en la compañía de los bienaventurados para gozar de la presencia de Dios eternamente.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, San Judas Tadeo.
Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
Oración a Dios
Oh Dios, que nos concediste la gracia de que llegásemos a conocer tu santo nombre, mediante la predicación de tu Apóstol San Judas Tadeo, concédenos también que adelantemos en la virtud. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Segundo Día: Amor de San Judas
Bienaventurado el que conoce lo que es amar a Jesús y despreciarse a sí mismo por Jesús. Conviene dejar un amor por otro amor, porque Jesús quiere ser amado, El sólo sobre todas las cosas. El amor de la criatura es falaz y mudable; el amor de Jesús es fiel y constante. "Ama y ten por amigo a Aquel que, aunque todos te desamparen, no te desamparará, ni te dejará perecer en el fin" (Kempis, Lib. II, Cap. VII). Grande fue el amor de San Judas a Jesús, y quería que todo el mundo le amase como le dio a entender después de la última cena al decirles Nuestro Señor (Evangelio de San Juan, Cap. XIV, 21) "El que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré, y yo mismo me manifestaré en él". Dice Judas, no el Iscariote, sino nuestro Santo: "Señor, ¿qué causa hay para que te hayas manifestado claramente a nosotros, y no al mundo?". Jesús le respondió así: "Cualquiera que me ama observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos mansión dentro de él". Este amor grande de San Judas a Jesús lo manifiesta en su carta al decirnos: "Manténganse constantes en el amor de Dios, esperando la misericordia de Nuestro Señor Jesucristo para alcanzar la vida eterna".
Pidámosle que nuestro corazón esté siempre inflamado del amor a Jesús.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oraciones Finales
Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.