CROQUIS DE LOCALIZACION

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jueves, 13 de septiembre de 2018

¿DONDE MURIO SAN JUDAS TADEO?: LA "IGLESIA NEGRA".


¿DONDE MURIO SAN JUDAS TADEO?: LA “IGLESIA NEGRA”.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

         Anna Pozzi, en la Revista en italiano Terra Santa de Enero-febrero de 2018, nos da a conocer con un fantástico artículo, el lugar donde San Judas Tadeo fue martirizado, derramando su sangre por Cristo, y la situación actual del memorial que lo recuerda. Con gusto damos a conocer el contenido del artículo.


         Según la tradición, la Iglesia de San Taddeo, conocida como “La Iglesia Negra”, es la Iglesia más antigua del mundo, fundada en el año 68 después de Cristo, dos años después del martirio de Judas Tadeo que llega a estas tierras en el 45 d. C. El monumento, hoy en Irán, en manos de los cristianos armenios fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Se llega a él por una carretera sinuosa en un valle de relieves suaves y colores ásperos: tonalidades ocres, amarillos, rosas, la cúpula del templo, en punta en marrón, como un cono invertido. Lejos incluso de los últimos pueblos. El horizonte es amplio e indeterminado como suspendido en el tiempo. Tiempo de espera… después, una última colina y un minúsculo poblado, esto es, poco más abajo, rodeado de muros y encerrado por las montañas: es el monasterio de San Taddeo, cuyo núcleo es tan antiguo como la historia del cristianismo. Es el lugar marcado por la tradición y al cual llegan muchísimos peregrinos armenios. En el extremo norte de Irán, ubicado entre Turquía y Naxziván, un enclave de Azerbaiyán.

         Mucha gente visita el santuario: turistas iraníes en gran parte, y por lo tanto musulmanes, pero también armenios de Irán y probablemente de la diáspora que regresan a visitar a sus seres queridos y a los lugares símbolo de sus tradiciones. Todos, musulmanes y cristianos, llegan con familias numerosas, alegres y hablantines. Difícil distinguirlos, incluso dentro del edificio, donde todos se toman selfies a profusión, pero los armenios se acercan a encender alguna vela. El lugar es altamente sugestivo, por la belleza del edificio, por su colocación en el paisaje y por su antiquísima historia. Que se entrecruza con la historia de este ángulo del mundo, en el cual se han estratificado tradiciones bíblicas y encuentros de civilizaciones, ocupaciones y destrucciones, intereses geopolíticos y pedazos en disolución de la ex Unión Soviética.

         Hoy esta tierra es parte de Irán, pero está habitada prevalentemente por azeríes –y por lo tanto, turcos-, orgullosos de su origen y de su lengua, que formaban parte de la grande Armenia como testimonia, por ejemplo, este antiquísimo monasterio, que la República Islámica ha querido sea reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, como en efecto fue declarado en 2008. Y el pasado mes de julio de 2017, el gobierno ha dedicado 370 mil dólares para su restauración. En suma, llegar a San Taddeo significa hacer un salto hacia atrás de más de dos mil años y encontrar las huellas de una historia extremadamente compleja que ha dejado improntas indelebles también en este lugar aparentemente fuera del mundo y del tiempo. Irán es también esto: una presencia cristiana todavía viva hasta hoy. Lo testimonian no solo los peregrinos presentes en este lugar, sino también las comunidades cristianas –sobre todo la armenia- que, si bien extremadamente minoritaria, continúa a ser parte integrante del tejido social iraní.

         San Taddeo, por esto, une la fascinación de la historia y el misterio de la tradición. El monasterio incluso, resaldría a la presencia y al martirio de San Judas Tadeo, uno de los doce apóstoles, llegado aquí alrededor del 45 después de Cristo. Su predicación constituye un notable suceso, al punto que también el rey local, se convierte al cristianismo junto con su familia. Magos y hechiceros, azuzaron a las gentes en su contra, y lo asesinar junto con el apóstol San Simón, entre ambos martirizados en el año 66. Ya dos años después, según la tradición, sobre el lugar de su sepultura, viene edificado el primer núcleo de la actual Iglesia.

         Aquella Iglesia de San Taddeo pretende ser la primera iglesia construida en el mundo junto a otro edificio, la Iglesia de Santa María (Kalisa Neneh Mariyam) en Urmia, un poco más al sur: los asirios-ortodoxos, en particular, sostienen que la iglesia de Santa María fue fundada por Santo Tomás sobre la tumba de uno de los Reyes Magos y por lo tanto, se trataría de la Iglesia más antigua en el mundo hasta hoy íntegra. En esta pequeña ciudad están presentes hoy seis confesiones cristianas con cerca de cuatro mil fieles. Otro monasterio que la leyenda hace resalir al primer siglo después de Cristo es aquél magnífico de San Esteban, entre las rocas, a una altura a pocos kilómetros de la ciudad de Giulfa. Junto a este de San Taddeo y a la capilla de Dzordzor, están todos en la lista de los monumentos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

         El primer testimonio de la Tradición está datado entre el 196 y el 236: se trata del “Liber legum regionem”, en el cual se elogia la influencia moral y civilizadora del cristianismo entre los pueblos de Gilan, la actual región iraní de Azerbaiyán oriental. El nacimiento de la primera iglesia “persa” puede por lo tanto ser colocada razonablemente entre el 79 y el 116. También si diversas ciudades hacen resalir los orígenes de su fe directamente de los apóstoles: Salmas a San Bartolomé, Rev Ardashir en la provincia de Fars a Santo Tomás y Urmia a los Reyes Magos a su retorno de Belén. Hoy, de aquellas huellas antiquísimas no queda nada. En el mismo monasterio de San Taddeo los restos más antiguos datados resalen al VII siglo y incluso ahora se ven huellas que resalen al X siglo en torno al altar. El complejo sin embargo, viene severamente dañado por el paso, alrededor del 1230, de Gengis Khan y de sus hombres que –desde Persia y más allá- sembraron muerte y destrucción. Pero el golpe de gracia viene dado por el terrible terremoto de 1319. Diez años después el monasterio viene reconstruido, pero las intervenciones más importantes resalen al XIX siglo, bajo la dinastía Qajar, cuando se agregan el ingreso, la parte anterior y la central, todas en arenaria de la tonalidad beige, que se convierten doradas al calar el sol. El núcleo más antiguo es muy oscuro y se distingue hoy fácilmente propiamente por el material del que ha sido construido, en particular piedra volcánica, que dan una fisonomía muy particular, única. De aquí el nombre de Qara Kelisa, la “Iglesia Negra” en turco.

         No obstante algunos rasgos que permanecen parcialmente en la parte absidial, con evidentes influencias bizantinas, ortodoxas y persas, también el edificio presenta en su complejo una arquitectura típicamente armenia, más allá de los límites complicados que se entrecruzan. A pesar de que en más de medio siglo no tenido una presencia fija, el monasterio es meta continua de peregrinaciones y visitas, especialmente en la buena estación, y se reanima especialmente en modo particular en la segunda mitad de julio, cuando la diócesis armenia de Tabriz, sede de la provincia iraní de Azerbaiyán oriental, organiza una peregrinación de tres días para recordar el martirio de San Taddeo. Participan muchísimos cristianos armenios provenientes de diversas ciudades del país: no solo Tabriz y Urmia, sino también de Teherán e Isfahan. En esa ocasión vienen celebradas también numerosos bautismos en un lugar que continúa a revestirse de un gran significado simbólico para la fe y la identidad de los cristianos de Irán. Un lugar que desde hace dos mil años testimonia una presencia cristiana que ha marcado no solo esta tierra, sino de la humanidad entera.


         Algún día, si Dios lo permite, podremos organizar una peregrinación a este fantástico santuario, liderados por el Padre Adolfo Silva Pita, y organizado por Acapulco Amigo de Tierra Santa. ¿Te interesa?

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